domingo, 27 de marzo de 2011

RECOMENDACIONES DE USO PARA CAFE

 USO DEL HUMUS DE LOMBRIZ EN EL CULTIVO DE CAFE

Con la necesidad de incrementar los rendimientos en el cultivo de café, se introdujeron prácticas como fue la de limitar el sombrío que obligó a intensificar el uso de fertilizantes químicos, lo cual ha generado pérdida gradual de la fertilidad del suelo, inducida principalmente por la disminución de la materia orgánica que se aportaba en forma natural por la gran cantidad de residuos vegetales que liberaban minerales que extraían de los estratos profundos. La materia orgánica tiene un amplia influencia en la fertilidad física (porosidad, permeabilidad, retención de humedad, textura, estructura) del terreno, que para efectos del cultivo de café es más importante que la fertilidad química.


En la actualidad los suelos en general sufren un severo agotamiento de nutrientes por la permanente disminución de sus niveles de materia orgánica, producto de una agricultura basada en la extracción; el empobrecimiento del agricultor es directamente proporcional al empobrecimiento de los suelos que debe corregir con la compra cada vez de mayores cantidades de fertilizantes químicos costosos.


Sabemos que el nitrógeno es el único elemento químico que no se encuentra por vía natural en la fracción mineral, el nitrógeno del suelo proviene básicamente del que se encuentra en la atmósfera y, producto de su reciclaje biológico, en la materia orgánica en etapa de degradación y transformación en materia HUMICAS complejas.


Normalmente el nitrógeno del suelo que aprovechan los vegetales proviene de la actividad microbiana, sea esta simbiótica o de vía libre, que al actuar sobre compuestos orgánicos, rápidamente se transforma, por amonificación seguida de la nitrificación, en nitrógeno al estado nítrico, que es el que asegura la nutrición de las plantas y los buenos rendimientos.


Las tres cuartas partes de los fertilizantes químicos que se utilizan para satisfacer ese organismo vivo llamado SUELO, no esta siendo asimilado por las plantas, parte se pierde por lixiviación o lavado con las lluvias y parte se queda fijado quedando en condiciones no asimilables, intoxicando de alguna manera el terreno que lo volvimos adicto, situación que solo podemos corregir recuperando los niveles de MATERIA ORGANICA o aportando los ácidos HUMICOS y FULVICOS que son el producto final de la descomposición de la materia orgánica en el suelo.


Dado lo complejo y demorado de retomar el concepto de la necesidad de recuperar la vegetación o sombrío tenemos una alternativa viable técnica y económica para incorporar criterios de AGRICULTURA SOSTENIBLE, única salida rápida para corregir la pérdida de la MATERIA ORGANICA, que nos permitirán mejorar las condiciones físicas y la fertilidad de los suelos utilizados en el cultivo de café.


RECOMENDACIONES Y DOSIFICACION.

1. PREPARACIÓN DE ALMACIGOS.


Se recomienda usar Humus Sólido en el sustrato de germinación a razón de 1 parte de Humus por 2 partes de sustrato.


Luego de establecida la semilla, se aplica HUMUS DE LOMBRIZ SAN RAFAEL en forma LIQUIDA, a razón de 1Lltro/200Litros de agua con el acompañamiento de 500 gramos de AFEN I (11-60-0) en riego 1 vez por semana.


2. EN LA PREPARACION DEL HOYO PARA EL TRANSPLANTE.

Cuando se hace el hoyo y se ha sacado la tierra hasta una profundidad de 30 centímetros, se siembra la planta en el sitio definitivo, se aplica HUMUS SÓLIDO DE LOMBRIZ SAN RAFAEL en una cantidad de 300 Kg por planta, en caso de suelos pobres en fósforo es recomendable el uso de Roca Fosfórica en dosis de 200 g por planta.


3. EN LA FASE DE ESTABLECIMIENTO.


Una aplicación de HUMUS DE LOMBRIZ SAN RAFAEL LIQUIDO, cubriendo bien las hojas por ambos lados y la zona de crecimiento de raíces, a los treinta días de sembrado en el sitio definitivo a una dosis de un litro de HUMUS LIQUIDO SAN RAFAEL por 200 litros de agua (caneca de 55 galones). Con el acompañamiento de AFEN I (11-60-0) en dosis de 500 gramos por caneca de 200 litros.


4. EN LA FASE DE CRECIMIENTO.


Seguidamente a los abonamientos normales, se hace una aplicación de HUMUS DE LOMBRIZ SAN RAFAEL en forma LIQUIDA, un litro por cada 200 litros de agua con 500 gramos de AFEN I (11-60-0), cubriendo bien el área foliar y la zona de raíces, para minimizar pérdida de los fertilizantes, los que de esta forma serán aprovechados en su totalidad, esto permitiría ir disminuyendo su cantidad.


5. EN LA FASE DE PRODUCCION.


Ocho meses antes de la cosecha principal y de la mitaca, se aplica HUMUS DE LOMBRIZ SAN RAFAEL en forma LIQUIDA, dirigida a la zona de plateo, 1 litro de HUMUS LIQUIDO por 200 litros de agua con el acompañamiento de 500 gramos de AFEK I (0-51-34). De esta forma se activan todos los procesos bioquímicos que permiten una mejor eficiencia en la toma de los nutrientes por la planta, el aporte de fósforo y potasio del AFEK I (0-51-34) busca favorecer la formación de inflorescencias.


Se recomienda dos aplicación de AFEK II (0-40-50) en dosis de 500 gramos por caneca de 200 litros faltando un tres y dos meses para la cosecha en aplicación foliar y/o radicular, para favorecer el llenado de fruto y la maduración del café.


EN LA RENOVACION POR SOCA.


Adicionar al suelo en plateo 1 Kg de Humus de Lombriz Sólido, mezclado con 100 g de roca fosfórica por planta ( la cantidad de roca fosfórica puede variar dependiendo de los contenidos del suelo).


Seguidamente a la realización de soqueo por lote, se limpia bien la zona de plateo y se fumiga el suelo con Humus Líquido, a razón de 1 litro de HUMUS LIQUIDO por 200 litros de agua, seguidamente tapamos bien con hojarasca o follaje verde cortado en entrecalles, formando un colchón orgánico o MULCH que favorecerá la formación de materia orgánica, que se irá incorporando con el suelo. Es ideal ir asumiendo la práctica sana de no dejar el plato limpio a merced de las lluvias que erosiona y lava los nutrientes, y de la acción del sol que deshidrata el terreno, creando un déficit de humedad que corregimos manteniendo bien cubierto el plato de los arbolitos.


El programa de USO DE HUMUS DE LOMBRIZ SAN RAFAEL y AFOL en el cultivo de CAFÉ, es complementario a las recomendaciones de abonos que indique el análisis de suelos. Su importancia radica en que mejora las características del suelo favoreciendo el almacenamiento y asimilación de los nutrientes aportados y presentes en el suelo y entrega elementos nutricionales de alta calidad directamente a la planta en la etapa en que los necesita.

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